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Recuerdos y reencuentros.

lunes, 7 de diciembre de 2015

CISMA DE LLERENA, MAGACELA Y MÉRIDA O NO MENTIRÁS, AUNQUE SEAS OBISPO O TE LLAMES MARCELINO MENÉNDEZ PIDAL, O ECÉTERAS ACTUALES CONTINUADORES.


Iglesia Prioral y Catedral de Ntra. Sra. de la Granada, Obispado de San Marcos de León
Costumbre es mentir entre la generalidad y escasa generosidad de las gentes y personas, personajes y personalidades de bien; y, hasta mentir con intenciones buenas para su mejor provecho impropio.
Es lo que hicieron los obispos españoles del siglo XIX que provocaron, alentaron y sustentaron, hasta con  efecto retroactivo, el Cisma de Llerena, Magacela y Mérida mintiéndole a cara descubierta y en documento abierto y sibilino a su Santidad el Sumo Pontífice Pío Nono, sin embargo, de dulce recuerdo.
¿Por qué será que en nuestra iglesia particular a determinados Papas determinados epíscopos le han dado el vino manchego no con queso propio sino con queso de Cabrales…?
El primero fue un tal Marcial de Mérida, infame libelático según coligió de sus acciones el pueblo cristiano de Mérida que lo expulso pisofacto del Obispado y del Sacerdocio según el Orden de Melquisedec, expulsión ratificada por San Cipriano de Cartago  y un Concilio africano con más obispos que toda Italia durante varios siglos; sin embargo, este Marcial convenció de su inocente inocencia, con mentiras ad hoc, al hasta entonces obispo de Roma y a partir de entonces Papa, Esteban I.
Luego vinieron los obispos de la neodiócesis de Toledo; convencieron a los papas de su época de que su novísima diócesis era más antigua que la emeritense, la primera comunidad y comunidad episcopal fundacional de la Iglesia hispana, a mediados del siglo III.
Y consiguieron del Ayuntamiento de Toledo certificado de nacimiento de un mártir, San Tirso, que, nacido en Oriente, jamás vino a Occidente.
Para redondear la faena se inventaron, con carne y alma de cartón piedra, e introdujeron en el martirologio  a una mártir toledana, llamada Leocadía, cuando nuestra Santa Eulalia, se pronunciaba Eulalía…, la cual sufrió en sueños los martirios de la nuestra. Y al despertar, murió de la impresión…
Catedral de Toledo, ciudad primera en la conquista de los privilegios eclesíasticos de Mérida.
Y para fertejar su morfeico martirio en vez de celebrar el día 11 de diciembre adelantaron su fiesta al 9 y, a falta de textos, copiaron los de la Misa de Santa Eulalia.
Otro obispo mentiroso y de postín fue Diego Gelmírez, el Príncipe de la Mentira y de la Mendez, el Mentiroso por antonomasia, Príncipe de la Envidia, según el investigador emeritense José Luís de la Barrera Antón: el tal creador del hoy Complejo turístico-religioso de Santiago de Compostela, a imitación y sustitución, con degüello a lo isis, de la Ciudad eulaliense de Mérida; éste, además en su Historia Compostelana hasta llegó a falsificar el texto de la bula papal.
También costumbre es tergiversar las realidades para menospreciar las buenas intenciones del caído en desgracia adjudicándole añagazas en su recto y rector proceder.
Es el caso de Marcelino Menéndez Pidal, neoinquisidor con seguidores hasta el momento presente y futuro -y todos formados en la misma escuela de formación básica; de éste en mi libro de tercero de religión de bachillerato elemental se decía que era “católico a marcha martillo”.
Vamos, que era una especie de órgano de stalin destripa y revienta herejes con efectos retroactivos y sumativos a los castigos que ya habían recibido.
Una pena. Un farisaico fariseo más.
Y así dice el Menéndez de los sacerdotes cismáticos de Llerena “No todos se sometieron, y ¿cómo habían de someterse? A un pelotón de clérigos díscolos, irregulares y aseglarados se les acababan las ollas de Egipto con acabárseles la selvática independencia de que disfrutaban bajo el tribunal ultrarregalista de las órdenes.”
¡Premio¡ Mañana lo escucharemos en las mañanas del Federico Xíménez Losantos, hermano de Mila Ximénez Lodemonio, como colaborador en “Sälvame”.
Y es que hay ciertos historiadores que usan orejeras no de burro sino de asnales asnos…
Afortunadamente, la Iglesia se ha desprendido del látigo, del hierro y del fuego; también de la mentira y de la voluntaria y voluntariosa falacia episcopal.
“Entreteníase en tanto el Gobierno de Madrid en suprimir por anacrónicas las órdenes militares en un decreto muy peinado del Sr. Castelar (9 de marzo de 1873), produciendo de esta suerte, ignoro si con intención o sin ella, un nuevo cisma”.
Sí, las Órdenes Militares estaban obsoletas desde los Reyes Católicos; pero el Consejo de Órdenes ¿era el tribunal ultrarregalista de las órdenes?
Así que “Era preciso atender de algún modo al gobierno eclesiástico del territorio exento, y Pío IX por las bulas Quo gravius invalescunt [991] y Quae diversa civilis indoles declaró suprimidas todas las jurisdicciones privilegiadas y exentas”.
¡¡¡Jurisdicciones privilegiadas y exentas!!!
El cuarto mandamiento dice no mentirás.
Mentira, mentira y mentira y nada de piadosa mentirijilla. El Obispado de San Marcos, con capital en Llerena, era un Obispado Ordinario.
José Casquete de Prado y Bootello, Prior perpetuo de San Marcos de Léon desde 1780, el 18 de diciembre de 1797 había sido preconizado como obispo con el título de “obispo de Cisamo” para ejercer conjuntamente las dos dignidades basándose en la bula “Cunctis ubique” del 8 de febrero de 1794 que, en palabras de Aquilino Camacho Macías, establecía que “los Priores, el de san Marcos de León y el de Uclés, sean designados con carácter vitalicio y promovidos automáticamente a la dignidad episcopal que tal designación lleva pareja, facultándolos plenamente para el desempeño de auténtico ministerio pastoral”, es decir por la bula “Cunctis ubique” los obispos-priores de la Orden de Santiago adquirían la consideración plena de obispos ordinarios o residenciales.

Así en la respuesta de García de Córdova Lasso de la Vega el Obispado-Priorato de San Marcos de León era un obispado ordinario más ya en 1763: “Hasta el presente, nombrado Priorato de León nullis diócesis, oi Obispado de la Ordem de Santiago, siendo creado su primero Obispo el Ilustrísimo Señor Prior Don Joseph Casquete, que Dios guarde”.

Escudo con las armas del Papa y de la Orden de Santiago sobre la fachada del Evangelio de la Catedral/Prioral del Obispado de San Marcos de León.

3 comentarios:

  1. Vamos que lo de mentir viene de largo tiempo, y no respeta en quien se posa la mentira, sean de alta o baja cuna, quien miente no tiene en cuenta su natura, sino salirse con la suya a toda costa, y a costa de decir lo que sea necesario para conseguir el propósito.
    Qué bien escribes, Antonio Mateos, es algo que no envidio, pero que sí admiro. Gracias, amigo.

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    1. Amiga Loli, la rivalidad medieval entre los Obispos y la Orden de Santiago era conocida a través de las investigaciones de Lomax; por ello el Papa Alejandro VI inventó lo de la Diocesis exenta de obediencia episcopal o "in terra deserta" y la hizo depender directamente de él para acelerar la reconquista que los obispos hispanos retrasaban. Gracias, por tu comentario elogioso. Un abrazo.

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  2. Certero, amigo Antonio. Con estos datos y otros esa "idea" de que hubo un proyecto de "reconquista" se muestra de una falsedad total. NO lo hubo sistemático, sino puntual a lo largo de casi diez siglos. Saludos.

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